13 septiembre 2010

FRENTE AL MAR.


Luego de un apetecible café a las 6 en punto de la tarde, cuando personas con poca vida terminan su jornada laboral, y el viento en las calles plomas de Lima se torna más fuerte, y hacen de esta ciudad una triste área de conflictos; el sentimiento de la soledad surge como un éxtasis donde la melancolía se apodera de toda rienda por donde ha de recorrer mis pensamientos, otra vez mis ojos enfocados sobre el vaivén de las olas del mar, sentado en un muro del malecón de Miraflores, sintiendo ese frio intenso, pero lleno de calor de pasiones que recorren por mi mente, formando una quimera de confusiones, mirando el mar sin distracción alguna, cada ola que llegaba a la orilla era un golpe que la vida me regalaba sin necesidad de odiarme; sentado en ese frio muro, acompañado de mi sombra , del mar, del viento y de miles de parejas que huyen de la ciudad nauseabunda para refugiarse frente al mar, junto a miles aves, me sentía solo, me sentía triste, me sentía muerto, me sentía Yo.
Buscando una respuesta, una solución, o algún apoyo, en el lugar donde innumerable veces vi crecer una sonrisa, donde nació una pasión, en el lugar que me ha motivado a surgir, lugar que aquella tarde sintió mi dolor.
Aquella tarde las piedras entenderán por qué las llene de lágrimas, mi silencio frente a ellas era suficiente para entender mi dolor. Mi corazón estaba mutilado, ensangrentado, sumergido en esa oscuridad, que solo personas que no pueden olvidar conocen, sintiendo escalofrío por aquella brisa de mar, que golpeaba mi cuerpo, sin ocasionarme daño.

“te extraño, pienso en ti cada instante, en cada movimiento, en cada suspiro;
te extraño porque mi cuerpo así lo quiere, porque así está decidido;
mi mente es tuya, mi alma ya no me pertenece,
desde que te conocí, poco a poco mi vida por ti desvanece.”


Esa tarde era indispensable, para decidir qué rumbo seguir, era el momento en el cual mis confusiones se desvanecerían con ese viento que se tornaba cada vez más fuerte, se irían para no regresar, porque mi cuerpo ya no está decidido a seguir maltrecho ni ser tratado cual estropajo viejo, aquella tarde estaba decidido a elegir mi camino, sea o no el correcto, me iba a liberar de aquella esclavitud, que sentía cual Segismundo, triste o adolorido.

“Ojos acusadores, llenos de ficción,
pero lindos con toda razón,
carceleros de este loco amor,
principal causa de mi dolor.

Miradas ansiosas a mi ser,
tenía todo significado de placer;
hermosos pardos de cristal,
hoy los maldigo por hacerme llorar.”


(LUIGUI)

5 comentarios:

Jhoana Dumbal dijo...

que intenso tu escrito me encanto en realidad, eres un escritor joven con mucho futuro, espero conocerte en en congreso de letras, aunque sé que no te podré encontrar por tu seudónimo. me gustaria que me escribas a mi correo: jhoana.dumbal@gmail.com.
si no me conoces soy amiga de P. Süachz

jimenita dijo...

te quiero, eres el mejor AMIGO QUE TENGO

Anónimo dijo...

donde escondes esa magia que no reflejas cuando te veo??? eres bueno luiguicito, no lo pensaba, pero lo reconosco

Anónimo dijo...

Intenso,profundo, pendejo , varonil, sigue asi muchachón.

Visitame en :

http://isaacorepapeles.blogspot.com

^ptty^ dijo...

***estas bueno Luiguicito digo sta bueno lo k has escrito amio!,,,
tkm! don´t forget it!***